Somos
más que un pedazo de tierra.
“Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo…
Nos dejaron las palabras.”, dijo Neruda en su poema ‘Las Palabras’.
Los invasores todo lo que buscaban eran riquezas y
civilizaciones que nunca encontraron, intentaban llegar a un lugar al que nunca
llegaron, pero eso no los desalentó. Los visitantes venían para quedarse y
sacarnos todo lo que podían:
territorios, oro, plata, cultivos, identidad, arrasaron con toda una cultura,
una forma de vida. Así también trajeron o compartieron su lenguaje, impusieron
su religión, sus costumbres. Casi nunca esto puede ser llamado ‘bueno’ pero hay que
reconocerles que nos heredaron una lengua hermosa y fértil la cual nosotros nos
encargamos de adoptar como propia.
Las variantes latinoamericanas del castellano nos diferencian de los demás países del
mundo entero, nos hacen únicos.
Pablo Neruda ha logrado expresar con enorme brillo esta
virtud de los latinoamericanos para modificar y enriquecer las palabras de esta
lengua castellana: “Tienen
sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue
agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto
ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y
en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos
de los conquistadores torvos…”
Viendo estos hechos a la distancia
nos parece que el lenguaje está quieto, que ya no cambia, pero sin embargo todo
el tiempo estamos incorporando nuevas palabras o formas de pronunciar, o
incluso adoptamos palabras de otros idiomas y las castellanizamos, como el
ejemplo de “sándwiches” o “futbol”. Esto corresponde a la necesidad que tenemos
de renovar todo el tiempo nuestra forma de expresarnos, de mantener viva
nuestra lengua. Es el caso de los jóvenes somos una clara muestra de esto, ya
que todo el tiempo incorporamos significados diferentes a las palabras, por
ejemplo la palabra “callo”, la cual usamos para caracterizar a una persona
molesta o divertida-alegre (dependiendo del contexto), mientras que su
significado según el diccionario es ‘Dureza que por roce o presión se forma
generalmente en los pies o en las manos.’; o “bola” para llamar a decirle a
alguien tonto, mientras que el significado de la palabra es ‘Cuerpo esférico de
cualquier material’.
Es raro tener que agradecer
algo a personas que no tuvieron piedad en despojarnos de todo lo nuestro, pero
realmente si algo bueno hicieron por nosotros es dejarnos su idioma y debemos
estar orgullosos de nosotros mismos por haber llenado esas palabras con nuestra
identidad, con nuestra cultura, con nuestra forma de hacer las cosas. Ser
latinoamericano es una cuestión de amor a la patria, a nuestra tierra y debemos
tomar conciencia de que por mucho que hayamos sufrido, y por muchas veces que
nos hayan querido pisotear, seguimos de pie y una forma de demostrarlo es cuidando
y amando nuestra forma de hablar, porque la única forma de crecer y llevar a
nuestra patria a lo más alto, donde merece estar, es llenándonos de
conocimientos y demostrándole al mundo y sobre todo a nosotros mismo que no
somos ignorantes y así ser independientes de una vez, pero siempre
permaneciendo unidos como hermanos que somos.